miércoles, 21 de diciembre de 2011

deep down there's the fear of all things, of you

lo que querés es agujerear
te vendés bien, sonrisa del millon

pero sos simple, sonrisa blanca
y ya no quiero jugar tu juego
me ganás, siempre pierdo la cabeza

lo que quiero es vengarme
pero nunca supe cómo romper al otro
no tengo herramientas para herir
me las prestas?

no sirvo para esto


 

jueves, 20 de octubre de 2011

agent provocateur

tu boca me llama
pero tengo que acercarme demasiado
solo para saber qué lo que esta diciendo

quiero tus extremos
dame fuego, dame hielo

clavate en mi como un puñal
te siento romperme en pedazos
me siento romper en pedazos

destripá, destrozá, aniquilá
solo para saber qué es lo que estoy diciendo


martes, 18 de octubre de 2011

moral for the nonsense

De a ratos lo correcto es hacer todo mal a conciencia.

Quien sabe. Mi corazón no entiende y lastima
El equilibrio es pasajero o tal vez permanente.
Hasta que lo averigüe, es bueno jugar con el límite. O tan malo. O tan malo.

Ordenar mi casa, estudiar, limpiar, limpiarme de ella.
Get yourself clean, my lady.
Right away, sir!
Pero no es tarea fácil. 
 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

la ilusión de hacerte mella

soñé que te hacía enojar y llorar, 
me gritabas con lágrimas
tus cejas entornadas, sufrientes
tu boca abierta, tus dientes blancos

levantabas tu mano derecha y hacías gestos
luchabas contra la gente que te retenía
y me gritabas y llorabas
tenías bronca y tenias dolor.

todo iba en otra frecuencia para mi
tus palabras no las entendía

irrelevantes sonidos de tu boca 
tu dolor, no lo comprendía
una ajenidad que no me toca.

que lindo verte vulnerable
destruida y sufriente
herida de muerte
por mí

todo se sucedía en cámara lenta
para poder apreciar mejor tus movimientos
sos continente sin contenido
una máscara sin portador.
lo que quiero son las herramientas para destruirte

porque sos un edifico de trescientos pisos
sos una ciudad milenaria
sos un océano profundo, inmenso
no sos abarcable, por favor, volvete abarcable
volvete destruible, por favor.

jueves, 8 de septiembre de 2011

odio

Te arrojas al otro
Mercancía sin valor
Regalarte así, rota, rota
Me encanta verte asi
Rota, horrible

Hubo un error
Algo me quedo en vos
Apresado en tu cuerpo
Y aquí estoy mitad yo, mitad vacío

Sos ajena a mi, no sos nada
Tu sexo y mi sexo
Tu muerte, tu muerte
Desaparecé, desaparecé

Yo soy la que come silencio
La que miente, te miento

No hay nada que hacer, señora
Va a haber que extirpar

viernes, 26 de agosto de 2011

La Catrina talks to me

No mucho más que girar la llave y estar adentro, por fin. Encender un cigarrillo, habituarse a su hogar para quitar de su piel los restos del día común, rutinario. Un tedium vitae desganado avanzaba por sus piernas.

Lentamente entendió que no estaba despierta. Que tal vez todo ese derrotero de cosas comunes era la antesala para la escena que recordaría más tarde al despertar. Claro, quién explicaría entonces que frente a ella había estado todo este tiempo aquella Otra. Mirándola, detenidamente, desinteresadamente, o tal vez demasiado compenetrada, indescifrablemente la miraba, sentada en el piso, desestructurada, libre y esclavizante, frágil y potente al mismo tiempo, vulnerable e impenetrable, hermosa y espantosa.


“¿Quién..?” atinó a decir ella. La respuesta de la Otra sonó de una manera bastante onírica, de qué otra manera describir sino aquellas palabras que sonaban con un chirrido desgarrador, agudo, un grito en la inmensidad, en la soledad, y pájaros chillando y chispas del fuego, la distorsión de un sonido atroz y deshumanizante; todo aquel remolino de sonidos se entrelazó y sonó de la siguiente manera: “Yo soy el misterio de tus Entrañas acerca del cual nadie te advirtió, la que viene aquí a penetrarte, enmudecerte, anularte. Yo te ofrezco perderte en mis ojos, en el océano negro de mi mirada indescifrable. Nada te atará nunca así y no habrá atracción más hermosa que mi mirada, en ella ahogarás la necesidad antes de que pueda llegar a ser formulada. Te ofrezco la destrucción de todo estímulo y en mí podrás conocer la completud de la nada”. En ese hablar bizarro que ella interpretaba como palabra audible, caían de los labios de la Otra pedazos de vidrio brillante y en su piel éste reflectaba colores y luces y sombras. La Otra era una obra escénica que incluso cuestionaba lo onírico. ¿Quién podría soñarla así, si su ser se poblaba de imágenes y sonidos difícilmente transitados en la vida diurna?


Ella no cuestionó, pero al no hacerlo, comenzó a ahogarse en la mirada de la Otra. En su interior comenzó a forjarse prontamente una demanda de amor. ¿Cómo retirarse de aquella mirada? ¿Cómo concebir que esa mirada oceánica pudiera dirigirse a otra que no fuera ella? Una sensación de omnipotencia se agolpó en su garganta clausurada por la angustia. Tal vez la Otra también fuera vulnerable y frágil. Ese cuerpo desarticulado no podría nunca soportar aquel océano. De un momento a otro, la observó con ansia, con sed de ella. Ella era la respuesta a todo cuestionamiento, y todo lo demás desaparecía en su mirada negra, infinita. “Puedo ofrecértelo todo”. Y lo único que quería ella era fundirse con la Otra, no confundirse en ella porque confundir ya implica que hay por lo menos dos. No, fundirse en la Otra, desaparecer en su inmensidad abrumadora, frágilmente peligrosa.


Se incorporó y abandonó su antiguo ser, como una piel descamada, quedó su porte y su olor en esa silla, el cigarrillo consumido y el sabor de la rutina. Se levantó toda ella, ofreciéndose entonces completa, su latir vivo, rojo, sangrante, sus entrañas, todo era para la Otra, que la miraba monstruosamente, pero desparramada en el suelo con aquel cuerpo frágil de niña desvalida, destruida, inservible. La carcomió un deseo de protegerla, de cuidarla, quiso abarcarla, absorverla, beberla, incorporarla para sí. Quiso todo eso. Pero cada paso que daba hacia ella parecía alejarlas más.


Despertar fue morir un poco.